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Hola jefa:

¿Cómo estás? Yo encantado de leerte. Aquí una simple carta es un pequeño-gran presente. Espero que estés todo lo bien que te deseo, que el viaje de la vida sea bonito y ameno.

Los dibujos de mis hijos son momentos de color. ¡Ventanales enormes en este mundo interior! Gracias por mandarlos, tia. Me llenan de energía. Me siento conectado a ellos por esta vía.

¡Ay María!, y tú preguntas cómo me sentía,  yo no sabría qué decirte, no me sale ni la voz… Difícil de definir, lo que siente una persona cuando ingresa en prisión. La libertad le abandona… Es más difícil explicar el calibre que alcanza en la vida de los tuyos todas estas circunstancias…Te das cuenta que lo único que puedes hacer es dejar que el tiempo corra y ver un nuevo amanecer. Los días aquí dentro se reducen a eso; un juego de esperanza, la ilusión de no estar preso…

Y aquí en este lugar con tanto tiempo «pa» pensar, curiosamente tratas de no hacerlo. La vida aquí María, es pura monotonía. Es pesadez, rutina, hábitos que no varían… Las mismas caras siempre… Los mismos uniformes… Y para no caer en una desidia enorme ocupo mi tiempo y mente, me voy fuera de estos muros de este sitio tan oscuro donde nunca estás seguro.

Ahora alzo la vista y miro a mi alrededor. Veo a gente en el patio; en su mirada hay dolor. Pensando en sus recuerdos, caminando cabizbajos, observando la senda que dejan tras sus pasos… No muestran interés a nada en particular. Sabiendo con certeza que mañana será igual.

El mismo ritual. Día a día… Mes a mes… Algunos año tras año viendo llegar la vejez. Los días se distrubuyen entre laberintos de horarios absurdos, incoherentes en sí mismos, que te llevan a un mundo completamente distinto al que tú ya conocías, en el que vivías «VIVO».

Entre cuatro paredes el tiempo es el enemigo al que temes enfrentarte en tu solitario castigo. Quieres que pase de largo y se olvide de ti por siempre. Despertar de este letargo, no sentirte más inerte.

Hay gente que piensa que somos fracasados. Que pagamos por ello, ¡nosotros lo hemos buscado…! Yo les preguntaría, (luego les daría paso…) ¿Es que todo lo de ahí fuera es un éxito acaso? Pienso que el fracaso sólo es el puro resultado de nuestras debilidades y nuestros pasos errados.

Ojalá llegue un día en que discernir sepamos, los auténticos valores de los disfrazados. El oscuro sistema nos daña y nos mutila, nos deja tullidos, lesionados de por vida. Aguantamos los insultos, las ofensas, las injurias, las afrentas recibidas, los controles, los abusos… Pero para ello levantamos más muros, para no ser heridos, para no quedar inválidos.
Y quien siembra muros, no recoge nada…Si acaso soledad, aislamiento y añoranza…

Yo pienso que es mejor que construyamos puentes, puedes ir a otra orilla, y también volver después. Cosa que no implica que sea retroceder, retroceder es adelantarse a veces… Quiero dar a conocer esta idea en mi surgida: «Nadie establece normas, salvo la misma vida». Bueno venga, tía, dejo de darte la brasa. Historias penitenciarias que no solucionan nada… Me despido de ti y con un beso concluyo.

Salud, amor, libertad «pa» ti y los tuyos. Dales un abrazo a mis hijos de mi parte. Diles que me acuerdo de ellos a cada instante y, sin exagerarte, amargamente late este corazón que en cien mil cachos se parte.

Pero esto no es el final, tan sólo un punto y aparte y, «sin noticias de dios» aquí esperaré incesante algunas letras tuyas que logren animarme, unas simples líneas que consigan salvarme y liberarme este espíritu indomable que tiene ansias de darse…

Txispi

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