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Intentando controlar el desarrollo del sueño en la vida y el transcurso de la vida en el sueño

Hoy tuve un sueño húmedo.

Me desperté en un estado febril y no pude ponerlo en pie, me venían flashes, luces y sonidos dispares pero a su vez armoniosos… sin sentido alguno acabé pensando en esos malditos números.Tengo el intelecto fragmentado y cuando intento ponerlo todo en marcha choca, golpea, suenan truenos en mi cerebro pero apacigua…se que todas estas ideas sueltas son el caos en el desorden pero os demostraré que tiene su sentido, incluso su encanto…

Hay veces que me siento tan cuadriculada que pienso tener unos números concretos fijados en mi cabeza que me mantendrán constante en lo que hago. Todo está recogido en una agenda, sin la cual solo sería un desperdicio en mi cometido…

Es triste pero tan solo siento poder impregnarme de ira, cólera, rabia, parece que solo puedo sentir desnuda, quieta, vacía…

De repente abrí los ojos, posicioné sobre el suelo mi pie izquierdo antes que el derecho, me dirigí al lavabo y miré mi rostro en el espejo, esos números que rondaban en mi cabeza iban tomando forma de letras que desaparecieron sin más al desvelarme. En mi mesita de noche, toda una historia de pasión que jamás hubiera pensado escribir, pero ahí estaba:

 

Surcando las aguas mediterráneas soñaba su figura. Me hacían cosquillas los matices, las melodías, las sensaciones… Sonreían sus labios secos y rajados. Rajados y a su vez carnosos, una mezcla curiosamente deslumbrante. Sobrevolando las nubes peninsulares recuerdo su rostro, me duelen los colores, los sabores, los olores… Me duele su mirada húmeda y con tropezones. Tropezones que son líquido salado, transparente y a la vez brillante, quien diría que le quedaría bien con el fuego que desprende.

Yo nunca combinaría salado con incandescente pero a él le sienta bien, incluso mejor…

El viaje es largo pero no tanto como la cuerda que me sujeta, o mejor dicho que me ata. La salida es pequeña pero no menos que la jaula que me acoge, o diría que me atrapa.

Todo lo que ansiaba se agotó por culpa del paso del tiempo, se encargó de joderme instantáneamente, tan rápido como la velocidad de la luz, sin darme lugar de adaptarme al terreno. Los mareos y nauseas del viaje no son nada comparado con la sensación de permanecer en tierra firme, es lo natural. No duele pero tampoco hace cosquillas.

Me ahogo, me impregno, me inundo y deshidrato a la vez hasta estrellarme contra el aire…

Noto la falta de ese aire en mi habitación, mezcla de sustancias tóxicas y olor a cerrado por vacaciones, pero demasiada luz entra por mi ventana hoy…

Quien me iba a decir que en tan poco tiempo podría hasta elegir una camisa perfecta para su percha… Ni siquiera me paré a contar sus lunares, no me da tiempo, cuando me doy cuenta ya es como parte de mi cuerpo, como un brazo, como una huella dactilar, a veces es como una herida.

Mis pupilas se dilatan, siento la necesidad de que mis vellos salgan de mis poros, las mandíbulas me aprietan los dientes hasta producir la mayor de las denteras y chirrían pero ni aprecio el repeluco, toda la sangre está concentrada en otro lugar, un universo paralelo, déjala ahí… Déjala estar.

 

Al estallar de placer noto como imanes que impiden que se vaya, es una fuerza atroz la que nos une. Tanto dominada como dominante el equilibrio es nuestro pilar básico… y en jugar con los extremos consiste esa equidad.

En una guerra donde ambos salimos victoriosos aún mi contrincante está sediento de triunfos, no cesa, en un campo de batalla más que desvirgado sigue atacándome, y a mí quien me busca me encuentra…

Se fueron a juntar el sentimiento con las ganas de meter, se encontraron sin darse cuenta enganchados a un placer… El vicio por excelencia más adictivo a mi parecer.

 

– Levántate del suelo. Ya estás a salvo…todo es silencioso, ya no se oyen gritos, ni siquiera esos gemidos que se colaban en lo más profundo de mis entrañas.

– No puedo…me tiemblan las piernas, me tiembla el vientre, me tiembla hasta el corazón.

 

Poco a poco fuí recuperando el conocimiento y solo podía pensar en planear el siguiente ataque, mi táctica, mi próximo plan, esto no podía quedar así. Aunque también cansa, y yo cuento con otras armas…

 

– Retiro mis tropas por hoy…pero tu quédate, aún me sigues encendiendo estando apagado, te juro que no te la jugaré cuando estés dormido… (Él confía y yo quiero permanecer pero solo puedo pensar en salir corriendo en cuanto su última pestaña superior roce su inferior correspondiente…)

 

Y así fue, un suspiro enternecedor y un par de espasmos fueron suficientes para escurrirme de sus brazos cual gusano buscando un agujero, una salida, una vía de escape.

La elegida vía no parecía muy segura, incluso pensé por momentos que arriesgaba más que quedándome.

 

Sin más preámbulos… me tiré al vacío.

 

Dicen que el impacto que provoca la imagen de caer es tan grande que puede desencadenar un paro en el corazón. No sé como desperté, si fue un mecanismo de defensa por parte de mi organismo o fue el sentir de mis bragas húmedas al rozar una y otra vez con tanto ajetreo de piernas, pero el caso es que desperté… solo con números en mi cabeza y no son fechas, ni medidas, ni cantidades… Solo son la prueba de que mi vida esta cuadriculada, o no….

¿Sueño o realidad? ¿Letras o números? ¿Vida o muerte? ¿Por qué una dicotomía donde lo uno pisa a lo otro y a su vez lo imposibilita y anula sin más? Como mujer de ciencias que soy, apostaré por la realidad, los números y la muerte.

Porque realmente los sueños, sueños son, y si no pueden enseñar algo tan real como es la muerte no deben hacernos vivir una felicidad tan perfectamente fingida porque insisto, sin muerte no hay vida como sin sueño no hay vigilia.

 

Aturdimiento Personificado, K.

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